miércoles, 15 de abril de 2009

Maya Plisetskaya

Leyenda Viviente de la DanzaEn su cumpleaños No. 80 - Gala en Moscú
(Click en fotos para tamaño original)
Diosa de la Danza, considerada entre las más grandes bailarinas del siglo XX, una de mis predilectas. Tuve la oportunidad de verla bailar en vivo en los 70's en la Arena México, con el Ballet Bolshoi. Ese movimiento de brazos en La Muerte del Cisne jamás lo olvidaré, lo tengo muy presente en mi memoria y aún se me pone la piel de gallina cuando pienso en ello. En aquella ocasión la hicimos salir 6 veces y la llenamos de aplausos para que ella nos ofreciera el "Encore". Para mí, el poder verla bailar en vivo fue un privilegio, un verdadero honor, de esos que no se tienen con frecuencia en la vida. Yo hubiera puesto aún más fotos de ella, pues me encanta como luce siempre, con su gran físico y su expresión plena de satisfacción. En el slideshow del lado derecho de este blog tienen más fotos.
Maya es conocida por la altura de sus saltos, su espalda extremadamente flexible, la fuerza técnica de su danza y su carisma. Sus port de bras son estupendos y ella en verdad se posesiona del escenario. Nació en Moscú el 20 de noviembre de 1925. La primera vez que bailó en el Teatro Bolshoi tenía 11 años. Desde el principio, Maya fue una clase diferente de bailarina; a diferencia de muchas bailarinas, ella no estuvo en el cuerpo de ballet. Fue nombrada solista inmediatamente después de graduarse a los 18 años en la Escuela Coreográfica del Gran Teatro Bolshoi en 1943 y bailó con esta compañía hasta 1990.
Rápidamente fue reconocida como una de las más destacadas bailarinas del mundo, combinando una técnica impecable con un matiz que va de lo sensitivo a lo emocional. Es una figura glamorosa dentro y fuera del escenario. Sus largos brazos tenían una fluidez que a la fecha permanece sin igual. Su interpretación de La Muerte del Cisne, una pieza corta que hizo famosa Anna Pavlova, se convirtió en su tarjeta de presentación.
No hay que confundir esta obra con El Lago de los Cisnes, mucha gente lo hace. La Muerte del Cisne originalmente se llama “El Cisne”, y es el décimo tercer movimiento del Carnaval de los Animales de Camille Saint-Saens en 1866. Se le conoce como La Muerte del Cisne por un poema de Tennyson. El coreógrafo Michel Fokine, quien había leído el poema, trabajó con Anna Pavlova para crear el famoso solo de ballet en 1905. Según la tradición, el cisne en el baile de la Pavlova está gravemente herido y agonizando. Sin embargo, Maya Plisetskaya lo re-interpretó simplemente como un cisne mayor y testarudo que se resiste a los efectos de la edad. Maya Plisetskaya bailó La Muerte del Cisne en una gala cuando cumplió 70 años.
A pesar de la aclamación en sus inicios, Maya no fue bien tratada por la dirección del Bolshoi. Ella era judía en un clima antisemita, su familia fue muy afectada durante el periodo Stalinista y su personalidad era rebelde, de modo que por razones políticas fue excluida y no se le permitió ir de gira fuera del país después de unirse al Bolshoi. Fue hasta 1959 que finalmente el presidente Nikita Khrushchev le permitió viajar al extranjero en el American Tour con el Bolshoi. Y el mundo pudo ver a Maya Plisetskaya.
Tuvo un gran éxito en América y desde entonces bailó mucho fuera de Rusia. Fue artista invitada del Paris Opéra Ballet en 1961 y 1964. Ella cambió el mundo del ballet para siempre, estableciendo objetivos más altos para las bailarinas de todas partes, en términos tanto de brillantez de técnica como de presencia dramática.
A lo largo de su carrera, su versatilidad le ha permitido encarnar a infinidad de personajes del ballet clásico muy diversos, como Odette-Odile en El Lago de los Cisnes, el rol principal en Carmen, Zarema en La Fuente de Bakchisaray, Kitri en Don Quijote, Aegina en Espartaco, Raymonda y Julieta. En lo personal me gustan mucho sus interpretaciones de La Muerte del Cisne y de Bolero de Maurice Béjart.
Maya Plisetskaya es la personalidad más apasionante que ha emergido del mundo del ballet desde la legendaria Anna Pavlova. Con su asombrosa energía y el total rechazo de las técnicas convencionales del ballet, se ha convertido en una leyenda por derecho propio. Su método revolucionario se dio a conocer en todo el mundo a través de sus interpretaciones de Raymonda y Odette/Odile en El Lago de los Cisnes. Muchos de los grandes coreógrafos del mundo han creado roles para ella, incluyendo a Yury Grigorovich, Alberto Alonso, Roland Petit (La Rose Malade) y Maurice Béjart (Isadora).
De entre las distinciones y premios que ha recibido durante su carrera, destacan el Premio de la Artista del Pueblo de la URSS (1959), el Premio Anna Pavlova de París (1962), el Premio Lenin (1964), la Distinción de Héroe del Trabajo Socialista (1985), la Orden de la Legión de Honor de Francia (1986), Nombramiento como profesora en la Sorbona (1987), la Medalla de Oro de las Bellas Artes de España (1991), Nombramiento como profesora en la Universidad del Estado de Lomonossov en Moscú (1993), la más alta condecoración de su país: la Medalla al Servicio de Rusia, recibida en tres ocasiones (1995, 2000 y 2005), el Russian National Olympus Prize en la nominación "Título Honorario: Superestrella" (2000), el Premio Ruso "Triumph" (2000), Premio Príncipe de Asturias de las Artes, España (2005), Premio Barbora-Radvilaite (Vilnius/Litvania) (2005), Praemium Imperiale en la nominación Theatre/Film, Japón (2006), Miembro de la rama Armenia de la Academia Internacional de Ciencias Naturales y Sociales (2008). Es doctora honoris causa por las universidades Lomonosov de Moscú, la Sorbona de París y la Hungarian Dance Academy de Budapest
En la actualidad, sigue vinculada a la gran vocación de su vida dando clases a jóvenes artistas de todo el mundo. La crítica decía de ella que tenía una personalidad arrolladora y un estilo propio inconfundible. Desde sus primeros éxitos se la conoce con el sobrenombre de "La Reina del Aire". Otro de sus sobrenombres es el de “La Diva de Moscú”.
Maya Plisetskaya tuvo una actuación a los 81 años en el Festival Jardins de Cap Roig, su última actuación ante el público de Cataluña, acompañada de las primeras figuras de los ballets Bolshoi de Moscú y Mariinsky de San Petersburgo y otros bailarines invitados.
Nacionalizada española en 1993, es de las muy pocas bailarinas que han alcanzado el título más prestigioso que una artista de esta especialidad puede conseguir, el de "Prima Ballerina Assoluta", que ya trataré en otro post. La presencia de su aliado más fiel, el pianista y compositor Rodion Shchedrin, quien compuso para ella cinco ballets, fue determinante en su vida. En su primera visita a Nueva York, el New York Times la llamó "La Callas del Ballet".
En 1994 presentó en Moscú sus memorias, con el título Yo, Maya Plisetskaya, autobiografía editada por Nerea (tr. 2001), en el que revela las dificultades que padeció como artista en la Unión Soviética y habla de su amor e "ilusión" por España desde su más tierna infancia, entre otras cosas. Este libro ha sido traducido a catorce idiomas, entre ellos el alemán, el italiano, el español, el japonés y el serbio.
En dicho libro también habla de la revolución, la muerte de su padre, ejecutado por orden de Stalin en 1937, la deportación de su madre con su hermano al Gulag y el hecho de ser considerada "hija de enemigo del pueblo", vivencias plasmadas por la artista quien gracias a sus tíos comenzó su carrera como bailarina en el Bolshoi.

Maya, que a su edad se muestra espléndida en todos los sentidos, durante la presentación del libro Yo, Maya Plisetskaya recordó su amor e ilusión por España desde niña. "El primer disco que oí en mi vida fue 'Carmen'. Yo tenía 7 años y aún no bailaba. A los 10, en la escuela coreográfica me entusiasmaba 'La jota española' y la bailaba con placer. Luego, en el teatro he bailado 'Don Quijote' o 'Fuenteovejuna', ballets clásicos sobre tema español, y mi esposo me escribió 'Imitación de Albéniz' y 'Carmen suite' en donde se hacía realidad este sueño que me persiguió desde siempre", dijo.
"El año pasado, por mi 80 cumpleaños, hicieron una gran fiesta en el Kremlin y pude bailar flamenco con Joaquín Cortés. Aquello tuvo mucho éxito", apostilló asegurando que en ella había mucho de España antes de trabajar ahí.
A este respecto, la bailarina y coreógrafa confesó que no volvería en las mismas circunstancias que cuando estuvo dirigiendo el Ballet Lírico Nacional de España. "La mayor dificultad era el idioma y luego había algunas personas que se aprovecharon de ello y ponían en mi boca cosas que nunca pensé ni imaginé. Con los artistas no tuve problemas, eran mis compañeros, pero reconozco que mi capacidad organizadora era menor que mi capacidad como bailarina. Aquello fue un tormento", declaró. A pesar de ello, Plisetskaya de vez en cuando da clases magistrales, como las que ofreció en el Teatro de Madrid invitada por José Manuel Garrido.
En relación con los duros golpes recibidos en la vida, la artista aseguró que "lamentarse no sirve de nada" y señaló que todo lo que ha hecho ha sido superando "mucha resistencia", gracias a lo cual se halla ahora donde está. Para ella, recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes fue algo que le desbordó de entusiasmo. "Sabía que nunca se le había dado un premio tan alto al ballet y me sentí orgullosa y aún más por compartirlo con una joven bailarina como Tamara Rojo", dijo.
Sobre las claves de su longevidad profesional, Maya Plisetskaya ejemplificó con los cientos de rosas que le regalan; las cuida y les cambia el agua diariamente, pero al final todas acaban mustias, menos una. Pues eso mismo ocurre con las personas", concluyó.
En el año 2000 creó con su marido (desde 1958) la Fundación Maya Plisetskaya y Rodion Shchedrin, ubicada en la localidad alemana de Mainz, con el objetivo de preservar, documentar y facilitar el acceso libre a la obra artística de ambos.
El primer trabajo de Plisetskaya como coreógrafa fue un ballet basado en Ana Karenina de Tolstoy, utilizando música compuesta por su esposo, puesto en escena en 1972 y filmado en 1974. En este montaje Plisetskaya asumió las tareas de directora escénica y coreógrafa. Fue directora artística del Ballet de la Ópera de Roma (1984–1985) y del Ballet Lírico Nacional de España (1987-1989). En 1994 fundó el Ballet Imperial Ruso.A la edad de 65 años, finalmente se retiró del Bolshoi como solista.
En su cumpleaños número 70, debutó en un número coreografiado exclusivamente para ella por Maurice Béjart, titulado "Ave Maya", basado en el "Ave María".
Desde 1994, ha estado presidiendo la competencia internacional anual de ballet llamada "Maya". En 1996 fue nombrada Presidenta del Ballet Imperial Ruso.
En su cumpleaños número 80, en la gala que se le ofreció en el Kremlin de Moscú, deleitó a los 6,000 asistentes con la clásica "Ave Maya", en la que hizo gala de una elasticidad envidiable (La Gaceta de Tucumán). El Financial Times resumió la actual opinión sobre Maya en las siguientes palabras: “Ella era, y aún es, una estrella, un monstruo sagrado del ballet, la última exposición del glamour teatral, un faro de intensos destellos en un mundo de tenues talentos titilantes, una hermosura en el mundo de lo bonito.”
¿Cómo no admirar a esta gran bailarina? ¡Ave Maya!
Encontré estas palabras en una nota del escritor peruano Richar Primo sobre la actuación de Maya Plisetskaya a los 81 años en Cap Roig, que me parecen además de hermosas, muy ciertas:
He creído pertinente destacar esta nota porque, cuando a los 81 años, el cansado cuerpo aún está sujeto al espíritu que lo llevó a vivir el arte en cada respiro, entonces estamos hablando de asuntos mayores que hay que, cuando menos, envidiar.”

Aquí les dejo unos videos de Maya Plisetskaya:



4 comentarios:

  1. ¡Buena entrada!. Realmente es una de las "Diosas de la danza
    clásica"su elegancia en el
    escenario te deja perpleja.

    Un saludo.

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  2. Increible la vida de esta gran mujer. Muchísimas gracias por este post tan lindo y con el que he aprendido algo más de esta gran mujer.
    Un besote bien grande.
    P.D. Tienes un premio esperándote en mi blog.

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  3. Completísimo y excelente. Recuerdo que hace un par de años hice un post sobre el homenaje que recibió y al cual hasta los prícipes de Asturias asistieron para rendirle tributo.
    Una grande entre las grandes.

    Realmente eres privilegiada al haberla visto en vivo.

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Maika